viernes, 8 de junio de 2012

DROGAS. Tipología: 



           Alcohol: Es una de las drogas más extendidas en el mundo entre los seres humanos. Constituye un depresivo que actúa sobre el sistema nervioso central haciendo que la persona pierda el control de si mismo
            Actúa sobre el cuerpo relajándolo, disminuyendo el dolor y la ansiedad, desinhibiendo.
            Provoca torpeza, descoordinación, y altera capacidades como la reacción, la percepción, el rendimiento intelectual, la atención, etc.
            Su consumo excesivo acarrea problemas en el aparato digestivo y en el circulatorio, problemas mentales, etc.


            Tabaco: Producto elaborado y  procesado a partir de las hojas de varias planta del género Nicotiana tabacum. Es una hierba perenne, de grandes hojas sésiles,

que provienen de América tropical. Su cultivo fue introducido en Europa por Nicot en 1560.
            Se consume de varias formas, pero la más habitual es en forma de cigarrillo. Su alto contenido en nicotina hace que sea muy adictivo.
            Funciona como estimulante, y también está considerado por muchas personas como una especie de tranquilizante.
            Entre los riesgos que conlleva un consumo diario y excesivo de tabaco se encuentran:
-          Problemas en el aparato digestivo (como úlceras) y en el aparato circulatorio (infartos).
-          Puede dañar los ojos, los vasos sanguíneos,…
-          Puede provocar impotencia, problemas de fertilidad,…

            Su consumo está legalmente comercializado en todo el mundo.


Hachís: Composición de distintas partes del cáñamo índico (flores, frutos, etc) usada como estupefaciente. Se deriva del cannabis (marihuana, considerada por la ONU como la sustancia ilícita más consumida en el mundo).
Su aspecto es parecido al barro, y se encuentran en forma de bolas o planchas prensadas. Suele mezclase con el tabaco y se consume en forma de cigarrillos cuyo nombre más habitual es “porro”.
            Su consumo produce un estado de relax, que desinhibe y facilita las relaciones sociales, pero también ansiedad, náuseas, mareos, pérdida o incremento del apetito, alucinaciones, insomnio, etc. Provoca alteraciones psicológicas, perceptivas,…
           
           
            Cocaína: Alcaloide cristalino que se obtiene de las hojas de la coca (parecido a la sal). Se consume esnifándolo, inyectado o el forma de cigarrillo mezclada con tabaco.
            Da lugar a euforia, excitación, alucinaciones visuales, auditivas y táctiles, estimula, disminuye el apetito, el sueño,…La intoxicación crónica provoca actitudes agresivas y antisociales.
            Provoca graves problemas en el sistema cardiocirculatorio como infartos, hemorragias cerebrales... También puede provocar irritabilidad, delirios, depresión, etc.
            Era utilizado en medicina como anestésico local o narcótico.

           
            Heroína: Éter diacético de la morfina. Es un sólido blanco, pulverulento, cristalino y de sabor amargo. Posee propiedades sedantes y es un poderoso antitusígeno.
           
            Se inyecta, inhala o se fuma, y su denominación más común es “caballo”.
            Su consumo relaja, elimina dores y ansiedad, produce sueño,…
            Actualmente su uso se encuentra altamente restringido en la mayoría de los países por tratarse de una droga de abuso., que provoca depresión, alteraciones del sistema nervioso, trastornos de la memoria y atención, pérdida de motivación, alteraciones metabólicas, falta de apetito, estreñimiento, hipotensión, etc.

           
            Opio: Sustancia de la amapola, narcótica, de sabor amargo y olor característico, que se obtiene por incisión de las cápsulas verdes e inmaduras de la adormidera.
            En gran parte está compuesto por alcaloides, entre los que destacan: la morfina (de uso médico), la codeína, la tebaína, narcótica, paverina y narceína.
            Es una de las drogas más consumidas a lo largo de la historia por dos razones: primero, por las propiedades analgésicas y sedantes de los alcaloides que contiene; y segundo, por el efecto euforizante y de intensa embriaguez que provoca en el organismo.
            Su consumo excesivo produce efectos a largo plazo como: dependencia psicológica y física, problemas respiratorios, estreñimiento, falta de deseo sexual, inestabilidad anímica.
            La sobredosis puede provocar la muerte

           
            Alucinógenos: Fármacos (en forma de pastillas) usados como drogas que producen alucinaciones, alteraciones profundas en la forma de percibir la realidad,
ampliando o distorsionando las formas de las cosas, los colores, los tamaños y los sonidos, insomnio, delirios, trastornos del estado de ánimo, irritabilidad…
            Los principales alucinógenos son la mescalina, los hongos psilocibios y la dietilamida del ácido lisérgico (LSD).

            Éxtasis o drogas de síntesis: amplio grupo de sustancias psicoactivas con propiedades estimulantes y empatógenas, de sabor amargo, en forma de pastillas de distintas formas, tamaños y colores.
            Se elaboran por síntesis químicas en laboratorios clandestinos, puesto que su consumo está altamente restringido por ser altamente peligroso para la salud.
            Entre las más conocidas se encuentra el éxtasis, el MDA, el MDMA, etc.
            Son estimulantes que disminuyen el sueño y el cansancio. Desinhiben y facilitan las relaciones sociales.
            Su uso excesivo produce vértigo, temblores, ansiedad, delirios, pánico, depresión, insomnio, trastornos de memoria y concentración, aumento del ritmo cardiaco con taquicardia, arritmia, hipertensión arterial. Golpe de calor, aumento de la sudoración, sequedad de boca, etc.

            Fármacos estimulantes (anfetaminas): Fármaco estimulante del sistema nervioso central e hipertensor, en forma de cápsulas, comprimidos o ampollas inyectables.
            Son estimulantes que excitan, quitan el sueño, aumentan la energía y disminuyen la sensación de fatiga y el apetito, que pueden provocar alteraciones cardiocirculatorias como hipertensión, taquicardia, infartos, y alteraciones mentales como alucinaciones, delirios, irritabilidad, insomnio,...

            Fármacos depresores (barbitúricos, tranquilizantes, hipnóticos): medicamentos llamados depresores del Sistema Nervioso Central (SNC), que aparecen en forma de cápsulas, comprimidos o ampollas inyectables, y pueden actuar tanto en el cerebro como en el SNC produciendo efectos que pueden dañinos.
            Se consumen como tranquilizantes, que calman la excitación nerviosa y producen sueño. Algunos pueden ser usados antes de una cirugía para aliviar la ansiedad o tensión, o como anticonvulsivos para ayudar a controlar algunos síntomas tales como la epilepsia.
            Su uso excesivo puede provocar temblores, vértigo, irritabilidad, depresión, problemas de visión, mareos, desórdenes respiratorios, irregularidades menstruales, deterioro psicológico general.


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